EL ERROR DEL PACIENTE EJEMPLIFICADO DESDE LA HIPERCOLESTEROLEMIA

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Detrás de cada paciente tiene que haber alguien con una conciencia que pueda llevar la relación terapéutica al plano de la participación. El paciente no puede dejar la responsabilidad de lo que le ocurre en manos de otro. Tiene que tomar las riendas de su vida, buscando esa armonía del diálogo del hombre con su propia naturaleza.

Como pacientes, a veces, nos sentimos perdidos y es natural creer que otro nos puede resolver nuestra propia papeleta. Es hora de aprender que nuestras dolencias son la expresión de un desequilibrio entre nuestros pensamientos, sentimientos y actos. Nuestra falta de coherencia emocional da expresión a nuestras vivencias. Realmente es muy conveniente sentirse acompañado cuando esas vivencias nos han sacudido de tal manera que manifestamos una enfermedad o nos sentimos mal.

Como pacientes buscamos una promesa de salud. Si necesitamos un cirujano, de indumentaria estéril, queremos que tenga unas manos hábiles dirigidas por la iluminación del conocimiento y la fuerza noble del amor al trabajo bien hecho. Porque en lo más profundo de nuestro ser sabemos que el amor es curativo. Pero, acaso no deberíamos preguntarnos:

– ¿Cuánto amor ponemos, hacia nosotros mismos?

Tómate tu tiempo. Respira profundamente. Medita la respuesta. Contéstala. Aquí tienes un espacio para comentar esa pregunta. Sé sincero. Tu reflexión la puedes explicar en los comentarios. Puedes decirnos: ¿Cómo te has sentido, al plantearte si te quieres a ti mismo? ¿Qué pensaste? O simplemente, puedes comentar: ¿Cómo te tratas? ¿Qué haces para cuidarte?

Crearemos un diálogo, un aprendizaje y podremos verificar muchas cosas. Pero quiero resumirlas en dos aspectos:

Primero: Reforzar que nos amamos y aportar al mundo la mejor manera de amarse.

Segundo: Esclarecer nuestros miedos. Sacar a la superficie todo aquello que nos aleja del amor por su carácter de sacrificio y de culpabilidad.

Con estos dos aspectos, explicados por ti en los comentarios, seguro te ayudarás a ti mismo y ayudarás a otros.

Puede serte difícil comentar. Tal vez porque lo que te digo te choca un poco. Mejor será poner un ejemplo.

Imaginemos que nuestros niveles de colesterol han aumentado. Ciertamente en un principio nos pasa desapercibido. Estadísticamente en España más del 50% de la población adulta no sabe que tiene colesterol alto. La hipercolesterolemia, un nivel alto de colesterol en sangre, no es considerada una patología sino un desajuste metabólico que abre paso a enfermedades cardiovasculares. Lo podemos tratar con la dieta, aumentando nuestro nivel de ejercicio, medicándolo y buscando cómo emocionalmente estamos obstruyendo nuestros canales de júbilo. Miedo de aceptar la alegría. Cuando tenemos miedo de algo estamos apartándonos del amor.

Así que: Abandona ese error y empieza a amarte.

¿Cómo puedes amarte?

Pues empezando a cuidarte combina los diferentes enfoques de tratamiento. Haz una dieta adecuada, realiza ejercicio, no olvides el enfoque emocional, elige amar la vida y valora los consejos médicos, oxigénate, ríete y disfruta de cada momento.

Tal vez has empezado a realizar algo de todo lo dicho. Cuéntamelo!

Puedes contarme también si ves alguna relación de tus emociones con esa dolencia o malestar que te preocupa.

Si eres una de esas personas a las que le han detectado el colesterol aumentado, fíjate si dejas circular y fluir aquello que te manifiestan los demás. Observa si te cuesta reconocer tu poder personal, quizás buscas ese reconocimiento en tu familia o seres queridos.

¿Crees que lo que digo puede resonar contigo? Dímelo si gustas. Pero sobre todo cree en ti, en tu gran potencial y no dudes de tu fuerza interior. Muestra al mundo y a los tuyos ese poder que tienes.

Gracias por leer este artículo. Espero que te haya servido. Agradecería que comentaras tus conclusiones, experiencias y opiniones.

Estoy a la espera y contestaré todos los comentarios.

Saludos,

José Maria Nebot López

Después de la quinta estación viene el otoño

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En nuestra cultura hablamos de cuatro estaciones. Pero la cultura oriental, en los primeros textos clásicos chinos datados entre el 476-221 a.C., nos mencionan la existencia de 5 estaciones. Ellos, muy observadores de la naturaleza y de las relaciones que los elementos de nuestro entorno tienen con los procesos dinámicos que suceden en nuestro interior, establecieron una correspondencia de los diferentes aspectos y procesos que suceden en la naturaleza que nos rodea respecto a varios síntomas o trastornos que frecuentemente se suceden en determinadas épocas del año. Así, podemos prevenir o mejorar el sufrimiento de dichos síntomas, conociendo la teoría de los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua.

En realidad todo queda simplificado a una cuestión que debemos considerar en esa relación de nosotros y la naturaleza.

“Cuando consideramos tener un estado de armonía con nosotros mismos y con el entorno solemos decir que estamos sanos. Ahora bien, cuando vemos alterada esa armonía hablamos de enfermedad.”

 José M. Nebot López

Mantenernos en armonía significa ser capaces de mantener la concordancia y el entendimiento entre el conjunto y la unidad que representamos con el todo. Por ello es conveniente celebrar estas fechas que indican los cambios estacionales.

Ahora toca conmemorar  festiva y alegremente el acontecimiento que marca la entrada del otoño.

El 22 de septiembre es una fecha de celebración. Entra el equinoccio de septiembre con el ingreso del otoño en el hemisferio norte de nuestra querida Tierra. La palabra equinoccio significa “noche igual”. Es por ello que se habla del equilibrio de la luz y la oscuridad, en el eterno baile de estas dos fuerzas que, más que opuestos, son complementarias. Así, por un momento, en el equinoccio lo dual queda cancelado por este equilibrio entre el día y la noche. Sólo para ser retomado nuevamente en este juego polar de la dualidad. Un juego creado por el hombre, inventor de creaciones que le acerquen a su propia comprensión.

Antiguamente dábamos gracias a la Tierra por la plenitud del verano, compartiendo los frutos de la cosecha, a la vez que se inicia la preparación para el invierno, donde se habrá de conservar la energía a través del recogimiento.

Es esta fecha la que realmente marca el cambio de un ciclo en la naturaleza, la luz que se extingue como las hojas que caen de los árboles.

“El calor es menos intenso y para muchos es cuando en realidad empieza el año pues nos reincorporamos al trabajo, iniciamos un nuevo curso, reemprendemos la actividad física de un deporte o tomamos el comienzo de una nueva temporada.”

http://satemsalut.com

Iniciamos el otoño, la estación del elemento Metal. El propio cielo puede verse de un gris metálico. También, incluso el sol, puede regalarnos en su incandescencia crepuscular tonalidades que metálicamente vemos brillar al salir o ponerse el sol.

Dicen en oriente que el metal se relaciona con la tristeza. Pueden tener razón si miramos dicha emoción como el freno, retraso de nuestros proyectos, ducha fría del exceso de entusiasmo del cual podemos ser víctimas. Pero el Metal corresponde al enfrentamiento entre la oscuridad y la luz para que salga la verdad. Es la energía del pulmón que en realidad suscita alegría, aunque no de cualquier clase, sino la proporcionada por la satisfacción del deber consumado. La energía del metal nos ayudara a tomar decisiones. Cada vez que ponemos orden en nuestros armarios, en nuestros libros, en nuestros papeles y en nuestras tareas aportamos energía. Porque cuando lo más difícil está hecho y todo está en orden, RESPIRAMOS.

Puedo darte algún consejo más para que mantengamos esa armonía, en esta época del año.

” Estemos en contacto con la naturaleza para purificar nuestros pulmones.”

http://satemsalut.com

Seguro lo has encontrado en este artículo o en los enlaces que te he dado durante el mismo.

Si no ha sido el caso, no dudes en comentarlo y preguntar lo que necesites. Lo responderé gustosamente.

Si te ha gustado el artículo, compártelo!

Gracias,

José Maria Nebot López

El contacto tierno, de las manos del adulto en un niño, puede cambiar muchas cosas

El Masaje Infantil es una tradición en numerosas culturas, y por suerte, se ha redescubierto en Occidente. Tocar a un niño es conectar con su mundo interior y exterior. Es hablar de respeto, seguridad, contención, observación, escucha, cuidado, cariño, adaptación, conexión…

COLOCANDO PRESA

Gracias al contacto manual conseguimos muchos beneficios en los bebés y los niños.

¿Qué dice la investigación al respecto?

Está clínicamente demostrado que el amor, las caricias, el afecto entre el niño y los que lo envuelven, tienen un importante efecto positivo sobre su desarrollo. Muchos estudios, y también el sentido común, revelan los beneficios de un contacto afectivo como parte fundamental de los primeros años de vida.  Quiero recordaros, que no podemos olvidar, los desafortunados resultados experimentados cuando faltan estas atenciones.

El Masaje Infantil ayuda a regular y reforzar las funciones respiratoria, circulatoria y gastrointestinal, aligerando, mediante la estimulación, las incomodidades producidas por los cólicos, gases y estreñimiento.

Las caricias del masaje ayudan al niño a relajarse y a liberar el estrés que produce encontrarse diariamente con cosas nuevas.

El Masaje Infantil estimula el sistema inmunológico y propicia un mejor desarrollo del sistema nervioso.

Diversos estudios han probado que los niños prematuros que han disfrutado de las ventajas del tacto, aumentan de peso respecto de los que no lo han recibido y tiene mejor desarrollo físico y neurológico.

En casos de niños hospitalizados, el masaje infantil acelera la recuperación.

Aclarando cómo realizar un masaje infantil

Mi consejo sobre la forma de iniciar el masaje infantil es simple. Comienza tu masaje en la parte frontal del cuerpo, ya que le niño se siente más seguro y relajado si puede ver la cara de quien lo realiza. Y a su vez,  esa persona  puede ver y sentir fácilmente, por la expresión del rostro del niño, si está realizando una labor gratificante, agradable, placentera y de presión adecuada.

Si es así, continua sin miedo. Pon todo tu amor y atención en lo que haces. Respetando un pequeño orden. Puedes realizar el masaje en sentido descendente, primero el pecho, luego los brazos y las manos, la barriga, y finalmente las piernas y los pies. Después pondremos al niño boca a bajo ya que el masaje de espalda es muy agradable y relaja los nervios espinales. Se empieza dando masaje hacia arriba y hacia abajo de la espalda, para terminar con fricciones largas aplicadas en espalda y piernas conectando así todo su cuerpo por medio de fricciones suaves y fluidas.

Seguro que podéis convertir ese momento en una experiencia entrañable.

Comparte la experiencia

Me gustaría que me comentaseis vuestras dudas y vuestras satisfacciones por realizar este masaje. También, os invito a comentar, todos los beneficios que veáis suceder en el bebé o en el niño por la aplicación de ese masaje infantil realizado desde vuestra ternura y corazón.

Gracias por atender a los más pequeños desde el cariño. Espero vuestros comentarios.

Un abrazo,

José Maria Nebot López

Fisioterapeuta y osteópata de SATEM

El empuje necesario para mantener y recuperar la salud lo podemos encontrar en el Método Pilates

Mi búsqueda de aquello que mejora la salud

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Joseph Hubertus Pilates

“…los actos pequeños y las cosas sencillas se convierten en terapia.”

Con estas palabras escritas terminaba el texto de mi primer artículo del blog de satemsalut, el titulado: ¡Hola mundo!

Esta cita representa  el empuje de la búsqueda de métodos prácticos, sencillos y cercanos que nos acerquen al cuidado de nuestra propia salud.

Aquí está, ese acto sencillo, una adecuada manera de realizar actividad física convertida en algo que mejora nuestra salud. Y entonces, ¿de qué estamos hablando? Pues no voy a ser yo el que diga que esto podía ser una terapia.

Pero si mencionare, como una persona de salud frágil, muy joven, pudo superar sus problemas de salud al plantearse como objetivo fortalecerse. Entonces, ¿qué no puedes hacer, tú?

Joseph, un niño alemán, con múltiples dolencias se armó con un tremendo empuje y determinación para mejorar su salud. Ayudándose de la actividad física pudo superar sus enfermedades y crear un método muy beneficioso para la salud.

Como veis nos quedaremos con la distinción de método otorgada al trabajo desarrollado por un alemán inquieto, tal vez obsesionado con la salud y que revolucionó nuevas maneras de rehabilitación física y de preparación deportiva. Resaltando que, dicho método, fue creado con elementos y observaciones naturales en la cotidianidad y sencillez del día a día de la vida de este inquieto autodidacta. El método mencionado consigue mejorar nuestras capacidades físicas y mentales. Incluso es utilizado para rehabilitar a las personas de forma más integral y rápida. Se le conoce como el Método Pilates.

Nace un inquieto alemán

Voy a contaros lo que yo sé de su historia.

En Mönchengladbach, cerca de  Düsseldorf (Alemania), el 9 de Diciembre de 1880 nació Joseph Hubertus Pilates (1880-1967). Su padre de ascendencia griega fue un atleta alemán y su madre practicaba el naturismo que predominaba en aquella época.

Sin embargo Joseph tenía una salud muy delicada. Desde muy niño padecía varias enfermedades como asma, raquitismo y fiebre reumática. Estas dolencias lo convertían en un niño débil, con una musculatura poco desarrollada y con alteraciones posturales que le dificultaban su movilidad. Hasta tal punto, que se dice que llegó a necesitar de una silla de ruedas para desplazarse.

El pequeño pueblo donde vivía Joseph sólo contaba con la biblioteca de un vecino. Allí, pasaba horas y horas estudiando de forma autodidacta cultura griega, romana e interesándose por las formas de entrenamiento de épocas antiguas. Fue un enamorado del modelo griego por la importancia que éstos le daban al ejercicio y al desarrollo corporal.  También se interesó por los diversos métodos de ejercitar el cuerpo y la mente del mundo occidental y oriental, tales como la filosofía Zen y el Yoga. Él admiraba el ideal de equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.

Practicó todas estas filosofías y disciplinas. Introdujo en su entrenamiento lucha, culturismo, yoga, tai-chi, gimnasia, meditación Zen. Todo ello lo combinaba con un estudio exhaustivo de la mecánica corporal y de la correcta respiración. Entrenó tanto, que aproximadamente a la edad de catorce años había superado todas sus enfermedades y posaba como modelo anatómico. Se convirtió en un consumado deportista, consiguiendo algún pequeño éxito como boxeador y gimnasta. También adquirió un buen nivel de natación, submarinismo y esquí.

En 1912, se trasladó a Inglaterra con el objetivo de mejorar su entrenamiento y técnica de boxeo.  Pronto encuentra trabajo como artista de circo y recorre todo el país con su hermano, realizando un número llamado: “Una estatua griega viviente”.

Su técnica de lucha era tan buena que fue contratado para enseñar defensa personal al cuerpo de policía de Scotland Yard.

Su carrera profesional se vio interrumpida temporalmente cuando, en 1914, se declaró la Primera Guerra Mundial. Durante la duración de la guerra, su condición de alemán, sólo le permitió estar internado en campos de trabajo ingleses. Primero fue apresado en Lancaster y llevado a un campo de internamiento. Ya en el campo, concretamente en su barracón las inquietudes de Joseph le llevan a empezar el adiestramiento de sus compañeros en lucha y defensa personal para mejorar su estado físico.  Aquí, su método de entrenamiento avanzó, él desarrolló ejercicios especialmente diseñados para practicar en un espacio reducido. Son estos ejercicios los que se aplican en el método conocido hoy como MAT PILATES y que nosotros te hemos traído a SATEM de la mano de una persona muy preparada y muy fiel al método Pilates.

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La imparable eficacia del Método Pilates

Joseph empleó su período de internamiento como una oportunidad para desarrollar un método de puesta en forma que ya andaba pensando. El resultado fue el primer esbozo de todo un sistema, el método Pilates, inspirado en las diversas disciplinas que él había practicado.

Del campo de Lancaster fue trasladado a una isla entre Gran Bretaña e Irlanda. Allí, en el campo de internamiento de la Isla de Man, trabajó como camillero en un hospital y comenzó a tratar a los heridos de guerra que llegaban. Como muchos de ellos no podían valerse por sí mismos, tuvo que valerse de su ingenio y creatividad para utilizar los escasos elementos de los que se disponían.  Esta  es la razón por la cual sus aparatos cuentan con poleas, bandas, cuerdas y un sistema de muelles en los que apoyaban las extremidades mientras se ejercitaban. Se las ingenió para trasladar el método del suelo a sus aparatos, adaptándolos al trabajo con resistencia.  Fue tal su éxito, que sus pacientes se recuperaban al poco tiempo, y pronto se instauró como actividad física obligatoria en el campo. En la epidemia de gripe que asoló Inglaterra en 1918, se estimaron aproximadamente 200.00 muertos, curiosamente, en el campo de concentración donde estaba Joseph no hubo ninguna baja. El hecho  se le atribuía, sobre todo, a los beneficios del sistema de entrenamiento que Pilates inventó. Esto hizo que su fama aumentara. Hoy en día se sabe que el deporte y entrenamiento diario de forma moderada hace que tu sistema inmunitario esté fuerte.

Tras finalizar la guerra regresó a Alemania, su fama le precedía, así que ya era conocido por sus logros. Entonces empieza a trabajar como preparador físico, impartiendo clases de defensa personal en el Departamento de Policía de Hamburgo. Asimismo, le piden colaboración para entrenar al nuevo ejército alemán en autodefensa, pero al poco renunció por no estar de acuerdo con la política alemana. Trabajó con Rudolf Von Laban y Eugen Shandow (padre del culturismo), pioneros en técnicas de movimiento, así como con Mary Wigman, una famosa bailarina y coreógrafa que introdujo algunos de sus ejercicios como calentamientos en sus clases. También se dedicó a la rehabilitación de veteranos de guerra, para lo que instaló sobre sus camas cuerdas que inmovilizaban las extremidades, poleas, muelles, lo que hoy en día se conoce como las máquinas de Pilates. Su nombre se extendió por la clase médica ya que su método conseguía que la rehabilitación de los enfermos fuera más integral y rápida.  Una de las figuras entrenadas por Joseph fue el famoso boxeador Max Schmelling. Cuando este decidió emigrar a EEUU se lo quiso llevar con él como preparador físico y su representante se comprometió con Pilates en montarle un estudio en Nueva York a cambio de que le acompañase.

Dicho y hecho, a finales de 1926, Joseph se traslada a Nueva York y en el barco conoce a la que sería su pareja y ayudante Clara. Ella era una enfermera y maestra infantil que padecía artritis y a la que trató durante el viaje para aliviar sus dolores.  Abrieron en Manhattan, en el número 939 de la Octava Avenida, esquina con la 56, un pequeño estudio para enseñar el método que había terminado de desarrollar con Clara y que llamaron Contrología.  Su hermano Fred, que era carpintero, fabricó las máquinas según le decía Joseph, haciéndolas en madera y acero, razón por la cual se siguen fabricando así. Allí comenzó a trabajar con los aparatos que había diseñado para la rehabilitación e incluso creó otros nuevos.

En ese mismo lugar se encontraban varios estudios de danza y locales de ensayo. Los bailarines subían allí para ver qué pasaba y poco a poco se dieron cuenta de que todo lo que hacían, el ir de una máquina a otra y sus ejercicios de suelo, les servía para rehabilitarse y mejorar. Pronto se hizo popular entre coreógrafos y bailarines no sólo porque su método les rehabilitaba sino porque también mejoraba su técnica, fuerza y resistencia.  Famosos que acudieron a él, de la comunidad de bailarines y coreógrafos son:  Ruth St. Denis, Ted Shawn, Jerome Robbins, George Balanchine y Martha Graham. Actores como José Ferrer o el escritor Christopher Isherwood.  La coreógrafa Hanya Holm , que comenzó a incorporar los ejercicios en sus clases.

Joseph Pilates escribe y edita dos libros:

  • En 1934 publicó junto al editor Judd Robins “Tu Salud: Un sistema correctivo de ejercicio que revoluciona todo el campo de la Educación Física”, un pequeño librito de apenas sesenta páginas en el que expone su filosofía vital y sus revolucionarias (para la época) teorías sobre salud, higiene y ejercicio físico. El libro está acompañado de fotografías del propio Pilates y de otras personas, que aclaran y refuerzan estas teorías. En el último capítulo incluso propone unos nuevos modelos de sillas y camas, cuyos prototipos construyó él mismo.
  • En 1945 publica su segundo y último libro, junto a William J. Miller y también con Judd Robbins como editor, “Regreso a la vida a través de la Contrología”, un manual en el que, tras una introducción de Miller explicando los fundamentos del método, se muestra, con fotografías del propio Pilates (que por entonces contaba con 65 años de edad), la ejecución de 34 ejercicios básicos.

La fama de Pilates aumenta, así que mucha gente rica y famosa, aunque también de otras clases sociales, comenzó a asistir a su estudio y se convirtió en un personaje conocido pues, a pesar de cuidar su salud, solía ser el rey de las fiestas y era un gran amante del whisky y de fumar puros, como demuestran algunas fotografías. También era habitual verle corriendo por las calles de Manhattan en pleno inverno, vistiendo tan solo un diminuto bañador o haciendo ejercicio en Central Park.

Pilates falleció en octubre de 1967, a los 87 años de edad.

Su esposa Clara se hizo cargo del estudio, hasta su fallecimiento en 1977.

Pero ahora puedes probar la efectividad de su método en muchos lugares. Nosotros, en nuestro centro, te ofrecemos la especialidad del Método Pilates en suelo. Por ello te pedimos que compartas este artículo y que pruebes con nosotros el método. Gracias!

Un saludo,

José Maria Nebot López

El código neuroemocional comunica, a través de la red neuronal, un intimo propósito biológico

hombre en la red

La medicina ve a la enfermedad como la alteración del estado normal del ser vivo. Entonces éste pierde su salud. Yo me pregunto: ¿Puede esta alteración,  llamada enfermedad, tener un sentido biológico? ¿Qué quiere comunicarnos nuestra propia enfermedad? Desde la BIONEUROEMOCIÓN se advierte el sentido biológico de la enfermedad y se advierte la necesidad de comprender la enfermedad, de entenderla como una incoherencia emocional que indica que la enfermedad no es nada externo y que, por lo tanto, no hemos de atacarla.

El propósito biológico del ser humano es la supervivencia. Ante las adversidades generamos un estrés responsable de provocar unas respuestas adaptativas y necesarias que alteran nuestro estado normal. Hemos de comprender lo que ocurre, porque su comprensión nos acerca a nuestro estado de salud. El gran conocido psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, dijo:

“La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre. Por lo tanto podemos aprender mucho de la enfermedad para encontrar el camino de regreso a la salud, y lo que al enfermo le parece indispensable rechazar contiene el verdadero oro que no ha sabido encontrar en ninguna parte”

Algunos expertos nos dicen que el ser humano, en realidad, no se pone enfermo; porque él es un enfermo. Son cuestiones que se han planteado doctores en medicina y psicólogos como Rüdiger Dahlke y Thorwald Dethlefsen. Ellos en 1990 extendieron sus ideas  por todo el mundo. Ellos nos dicen:

“Cuando el pulso y el corazón siguen un ritmo determinado, la temperatura corporal mantiene un nivel constante, las glándulas segregan hormonas y en el organismo se forman anticuerpos. Estas funciones no pueden explicarse por la materia en sí sino que dependen de una información concreta, cuyo punto de partida es la conciencia. Cuando las distintas funciones corporales se conjugan de un modo determinado se produce un modelo que nos parece armonioso y por ello lo llamamos SALUD. Si una de las funciones se perturba, la armonía del conjunto se rompe y entonces hablamos de ENFERMEDAD…

Ahora bien, la pérdida de armonía se produce en la conciencia, en el plano de la información, y en el cuerpo sólo se muestra. Por consiguiente, el cuerpo es vehículo de lo manifestación o realización de todos los procesos y cambios que se producen en la conciencia…

Por lo tanto, es un error afirmar que el cuerpo está enfermo -enfermo sólo puede estarlo el ser humano-, por más que el estado de enfermedad se manifieste en el cuerpo como síntoma. (¡En la representación de una tragedia, lo trágico no es el escenario sino la obra!).”

El Dr. Santiago Rojas Posada recomienda leer “La enfermedad como Camino”, libro escrito por las personas  que he mencionado antes. Pero también recomienda seguir a la terapeuta Louise L. Hay y leer “Amor, Medicina Milagrosa”, de Bernie Siegel. Entonces, nos dice él, al comprender estos conceptos podremos entender que la enfermedad no es algo malo, ni negativo, que en realidad no se deba de luchar con ella; sino que tenemos de entenderla. El Dr. Rojas, inspirado en su experiencia terapéutica y en las ideas de los anteriores médicos, psicólogos y terapeutas, nos comenta:

“La enfermedad es la consecuencia de nuestros actos de vida actuales o  pasados y directamente relacionados con nuestra forma de pensar y de sentir. Tiene lugar con el objeto de indicarnos que el camino que hemos tomado no es el más correcto y que debemos aprender a encontrarlo. Por eso, es individual y única, pues cada ser humano es un ‘mundo diferente’, aunque se relacione estrechamente con su entorno.”

Lo más importante de las aportaciones del Dr. Rojas y los demás médicos y terapeutas son las ideas que me llevan a ver la enfermedad de forma diferente. Y por tanto, a buscar otra manera de abordaje terapéutico. Rojas nos dice:

“El organismo se enferma para poderse adaptar al sistema, y no hay que corregir los síntomas de la enfermedad sino ir a sus causas –que están dadas en nuestra forma de actuar y de pensar a todos los niveles-.”

Me estoy dando cuenta que la naturaleza utiliza a la enfermedad del ser humano con un sentido biológico muy importante. Él de preservar la existencia de nuestra especie.

Hoy en día, cuando la investigación médica busca la mejor evidencia científica para justificar  la utilización de un tratamiento terapéutico, debemos de cambiar la visión de nuestro paradigma. Dejando de ver el cuerpo humano desde el paradigma mecanicista y contemplarlo desde un nuevo visión; la del  paradigma computarizado. Con este nuevo paradigma podemos ver a todo nuestro ser como un complicado robot, regido por un complejo ordenador (el sistema nervioso) cargada de conexiones y códigos que quieren preservar la existencia de la especie a toda costa. Entonces, nos damos cuenta, nuestro ser emplea complejos programas codificados que hacen lo imposible por crear las mejores condiciones para preservar nuestra vida.

Todo ello me plantea unas preguntas interesantes que no pueden dejarnos indiferentes. Porque de ellas depende una nueva medicina. Debemos plantearnos resolver la cuestión siguiente:

¿Cómo podemos detectar estos códigos?

Y lo más importante, está cuestión nos va a llevar al siguiente planteamiento:

¿Cómo podemos cambiar los códigos que alteran el estado normal del ser humano?

Una de las personas que más ha investigado en esta línea es el Dr. Ryke Geerd Hamer. Tuvo que pasarle una desgracia para empezar a cuestionarse cómo la enfermedad se relaciona con un hecho acontecido de manera traumática en la historia de vida de la persona. El Dr. Hamer trabajaba como médico en una clínica ginecológica. En 1978, tras la muerte accidental de su hijo Dirk, padece un cáncer de testículo. Su esposa, que es oncóloga, desarrolla un cáncer en su pecho izquierdo. Hamer se cuestiona cómo es posible que dos personas sanas y relativamente jóvenes, desarrollen un cáncer. Entonces, relaciona como hecho determinante la muerte de su hijo. El matrimonio, como es normal, viven esta muerte inesperada y antinatural como un hecho traumático. El Dr. Hamer aprovecha, las condiciones especiales que le permite su trabajo en la clínica ginecológica, para llevar a cabo una tarea de investigación sobre los programas de seno y ovarios. Esto le permite hacer unos descubrimientos cruciales. En sus investigaciones empezó a hacer algo que es muy básico. Pero que en realidad los médicos actualmente no hacen. Él empezó a conversar con el paciente para saber su opinión sobre la causa de su enfermedad. Empieza a preguntar a los enfermos de cáncer del hospital si han vivido, antes de la aparición del cáncer, alguna historia o algún incidente muy traumático en su vida. Para su sorpresa, encuentra que absolutamente todos refieren una historia muy dramática vivida antes de la aparición de la enfermedad. Con todo ello empieza a comprender que la llamada enfermedad no es más que un proceso lleno de sentido. Este proceso se comprende a través de la evolución del ser, de su historia de vida. Es un programa biológico especialmente codificado que la naturaleza pone en marcha. El Dr. Hamer, entonces, reconoce:

“Finalmente tuve que preguntarme si nuestro entendimiento y nuestro concepto de enfermedad no habían sido completamente erróneos, debido a nuestra ignorancia acerca del propósito biológico de la enfermedad.” 

Ahora, podemos decir que lo que eran simples malestares y molestos síntomas resultan ser esos programas codificados y especiales que tienen el pleno sentido otorgado por la madre naturaleza. A través de ellos se nos ofrece la oportunidad de poder recuperarnos y compensar los desgastes provocados por ese conflicto biológico. La naturaleza nos ayuda con estos programas para regenerar nuestra funcionalidad. Si observamos bien, comprendiendo lo que nos ocurre y sin tener pánico, volveremos de nuevo a estar curados y regenerados. Se ha observado que entre los animales ese mismo proceso se produce sin problemas. Ellos en un 80 ó 90% sobreviven espontáneamente, sin terapias.

En cambio, nosotros como seres humanos, necesitamos de una terapéutica o por lo menos de un método que nos ayude en el proceso de recuperar la salud. Sin duda la BIONEUROEMOCIÓN es uno de los mejores métodos de consulta y acompañamiento que ayudan a las personas a percibir de otra forma la problemática que les ha llevado a enfermar.

Nosotros desde SATEM queremos ofrecerte este método. Puedes ser acompañado, en tu proceso de recuperar tu salud, por Juanjo Valero con el método de Bioneuroemoción en nuestro centro.

También seguiremos escribiendo sobre Bioneuroemoción para que comprendas más tu organismo y para que estés informado del método.

Si te gusto el artículo, puedes compartirlo, eso nos motivará a seguir escribiendo. Gracias.

José Maria Nebot López

El solsticio de verano

Verano_jugando en la playa

El 21 de junio, el día más largo del año, marca el inicio del verano. Toda la naturaleza está en pleno desarrollo y florece con esplendor. Nuestro propio ánimo aumenta y estamos más dispuestos a realizar actividades físicas. Nos sentimos más vitales, más jóvenes, más llenos de luz y más alegres. Debemos compartir esas sensaciones con nuestro entorno. El Sol nos aporta esta energía yang de movimiento. Por eso debemos aprovechar la radiante energía solar. Un baño de Sol ni demasiado largo, ni muy caliente es perfecto. Podemos, con ello, tener una idea del goce que el cuerpo puede sentir en esta época del año. Así, aprovechando la energía del verano, mantendremos un cuerpo exultante y vivo.

El verano, con sus días más largos, nos invita a acostarnos tarde; sus noches más cortas nos invitan a despertarnos temprano. Nuestra actividad se acelera y se hace desbordante. Pero cargados de energía y con el elemento Fuego a nuestro favor podemos hacer frente a esta actividad. El Fuego se relaciona con el movimiento, con la creatividad y con la intuición, que se corresponden también con el elemento Madera, asociado secundariamente al verano, ya que la Madera genera el Fuego que, a su vez, crea la Tierra. Por ello las personas regidas por el Fuego progresan mediante su gran actividad. Dominados por el planeta rojo, Marte, son apasionados. Sienten intensamente sus emociones, pero suelen actuar con buen juicio. Hiperemotivos e hipersensibles, ponen toda su sensibilidad al servicio de su creatividad. Les gusta luchar por las grandes causas humanitarias y les gusta darse por amor a las grandes ideas, a las artes y a los pensamientos espirituales.

El verano se asocia al color rojo, al sabor amargo, a los vasos sanguíneos, a los órganos de corazón e intestino delgado. El corazón es el encargado de regular la circulación de la sangre. Pero, además, tiene su connotación romántica y afectiva. La rosa roja es el símbolo del amor y podemos enrojecer de emoción al recibir rosas rojas. El intestino delgado se acopla con el corazón. Esta asociación orgánica, en primera apariencia es incoherente a los ojos de la fisiología occidental. Sin embargo, es perfectamente explicable: la arteria celíaca, que parte de la aorta, irriga toda la zona digestiva y en especial el intestino delgado que gracias a sus vellosidades, es capaz de contener un importante volumen de sangre. Este órgano, se encarga de transformar y transmutar los alimentos que ingerimos en sustancias que la sangre puede absorber y que, a través de ella, circulan hasta el hígado, donde son distribuidas inmediatamente o almacenadas para utilizarlas más adelante. La transmutación es una propiedad del fuego, razón adicional que coloca al intestino delgado con el corazón en el elemento Fuego. El sabor amargo tonifica el corazón y el intestino delgado. Lo encontramos en hortalizas amargas y plantas de hoja verde: escarola, endivia, semillas tostadas, café. Otros alimentos que revitalizan y dan energía en verano son los rojos, como: cerezas, fresas, frambuesas, pimientos rojos, manzanas rojas y sandía. También podemos beneficiarnos, en verano, de tomar legumbres en especial la lenteja roja y cereales como el maíz.

Solemos celebrar el solsticio de verano, unos días más tarde de su llegada, con la verbena de San Juan. El fuego será el protagonista. El elemento Fuego, que se encuentra en nuestro interior, nos guía en el camino si sabemos escucharlo. Nos enseña la ley del corazón, del amor. En la vida hemos de aprender a amar, a amar de forma incondicional. La lección del elemento Fuego es tener confianza en la intuición, desarrollar la apertura del corazón, amando a los seres con una misma mirada cálida. También nos enseña otra lección la de la humildad y suscita en cada uno de nosotros el poder de la plegaria como indicativo de máxima humildad.

Cultivemos en nuestro microcosmos o en nuestro universo interior el fénix que simboliza nuestro sol interior. Capaz de renacer de las propias cenizas consumidas por el calor del fuego. Manifestando el poder transcendente de la transformación. Nuestro corazón palpita y el calor del verano invita a salir, a vivir fuera, para exponerse al Sol, para disfrutar de la vida. Permitiendo el acercamiento entre los seres humanos. Ese acercamiento que permite percibirse y reconocerse en el fuego de nuestros corazones y desde la mirada humilde del amor incondicional, sintiendo que todos somos uno.

José Maria Nebot López

Fisioterapeuta y osteópata de SATEM

¿Qué me dice una charla sobre el libro: Un Curso de Milagros?

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El viernes 27 de mayo de 2016, se efectuó una charla en el centro SATEM. Para lo cual se organizó un evento, a través de la red social de facebook, con el título de “Grupo de estudio del libro: Un Curso de Milagros”.

El tema a tratar, obviamente, tenía relación con el libro, publicado por “Fundation for Inner Peace” (Fundación para la Paz Interior), UN CURSO DE MILAGROS (UCDM).

Me sorprendió el interés que desató el evento y descubrir que bastantes personas tienen el libro, aunque no lo trabajen.

Sé que mencionar  “milagro” y descubrir la terminología que emplea el libro crea una reticencia. Te resistes a realizar un acercamiento a estos temas.

Yo mismo, hacía unos años que había sentido gente que realizaba conferencias de las enseñanzas de este libro. Pero, no quería saber nada del tema. Tal vez, porque en mi adolescencia y debido a los problemas familiares que estábamos atravesando había realizado una búsqueda espiritual. Por aquel entonces, probé varias religiones. Mi búsqueda era externa. No me aportó, en aquel momento, las respuestas que yo buscaba. Así, después de aquello, cualquier cosa que me pareciera religiosa la apartaba de mí. Ahora, comprendo que la espiritualidad es algo interno en nosotros.

De un tiempo a esta parte me ha gustado una cita, donde Pierre Teilhard de Chardin, dice así:

“No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual. Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana.”

Hace algún tiempo; cuando mi experiencia humana me había parecido el sufrimiento de un calvario, el llegar a un desbordamiento, el entrar a un pozo sin fondo y algo insoportable. Entonces, como última alternativa, decido retomar una búsqueda que volviese a dar sentido a mi vida.

Una apreciada amiga, la cual conservaré en el anonimato aunque no me importaría mencionar su nombre, me prestó el libro UCDM. Luego me prestó dos más. Ellos se han basado en éste. Yo compré algún otro. Lo cierto es que hay varios libros y muchos conferenciantes que basan sus enseñanzas, en parte, por lo que han aprendido tras realizar el trabajo de UCDM.

Me he decidido, quería saber más, he buscado a varias personas que facilitan estas enseñanzas y las he seguido. Porque la verdad, al principio de tener el libro en tu poder, cuesta leerlo y seguirlo para trabajarlo. Aunque, no es su dificultad o sus enseñanzas lo que nos frena el avance. Son nuestras propias creencias y reticencias lo que nos frena en esta realización.

Algunas de estas personas, facilitadoras de estas enseñanzas, pueden haber encontrado otra manera de expresar los términos que se nos resisten. Tal vez, en un intento de conseguir que sigamos adelante en nuestro camino de despertar. Como dice el libro UCDM:

“Es un curso obligatorio. Sólo el momento en que decides tomarlo es voluntario”

Pienso que no se refiere a que tengas que hacer este curso. Pero, con seguridad, tienes que aprender sus enseñanzas. Aunque el momento y la manera de recibirlas quedan en tu propia decisión.

Yo mismo empecé con otro libro “El paradigma del corazón” de Silvia Gelices y Xavier Caparrós. En su prólogo Joaquim Vall comenta:

“¿Qué quise decir con <Dios está dentro de nosotros>? Nada que tuviera que ver con la Biblia, la religión o la fe. Me refería a cómo cada uno de nosotros es, muchas veces sin saberlo, un hacedor.

Todos y cada uno de nosotros nos hacemos a partir de nuestros pensamientos, de nuestras creencias (a veces funcionales y a menudo irracionales y limitantes). Nos construimos a partir de un manual de instrucciones que consideramos axiomáticamente cierto, pero que en realidad es falaz y subjetivo, y acabamos siendo una mera caricatura de aquello que hubiéramos podido llegar a ser. y lo peor: terminamos por vivir imposturas que de manera inexorable nos conducen a la infelicidad.”

Ciertamente, si te das cuenta de esa infelicidad. Entonces quieres cambiarla. Por lo menos mejorarla. Y como no sabes cómo. Pides que llegue a ti una cosa así; parecida al libro del que hablamos. Y cuando lo tienes entre tus manos es fácil dejarlo arrinconado o tal vez a la vista. Pero, en definitiva, sin capacidad de tomarlo, leerlo, estudiarlo y aplicarlo. Te frenan tus reticencias y te excusas tal vez por el lenguaje empleado o tal vez en otros cientos de motivos.

La verdad es que esa cuestión no debe preocuparte. Podría mencionarte a una persona muy próxima geográficamente, Enric Corbera. Puedes pensar que lo mencionó porque cualquier día lo puedes encontrar en la calle, ni mucho menos; su apretada agenda lo va a impedir. Él es escritor y facilitador, por no decir maestro, de estos temas y de cómo tratar la enfermedad para recuperar la salud con un enfoque que viene marcado entre otras perspectivas desde las enseñanzas de UCDM. También imparte conferencias internacionalmente. Sin embargo, Enric ha comentado las cosas que al principio le eran incómodas del libro UCDM. En su libro, “Curación a través de Un curso de milagros”, escribe:

“Había algo que me molestaba, y me molestaba bastante: era precisamente el nombre de este libro. Es más, cuando empecé a enseñarlo lo llamaba <Curso para el autoconocimiento>.  Eso duró poco; un año más tarde ya lo llamaba <Taller sobre Un curso de milagros>.”

También, podemos hablar de la norte americana, Marianne Williamson, conferenciante y escritora reconocida internacionalmente por ser una de las figuras femeninas clave en el desarrollo personal. Ella ha escrito muchos libros, ha impartido cursos, charlas y durante mucho tiempo, en los Ángeles, ha impartido una conferencia, cada lunes, acerca de UCDM. El libro le llegó a sus veintitantos años, cuando se encontraba en una confusión total. Ella sentía morirse por dentro, pero era incapaz de hablar de ello. Un día de 1977, en Nueva York, pudo echar un vistazo al libro UCDM. Al darse cuenta que la terminología era cristiana se puso nerviosa y volvió a dejar el libro sobre la mesa. Fue necesario un año más. Sí, un año más de sufrimiento. Entonces, estuvo lista. Aunque tan deprimida que ni siquiera se fijó en el lenguaje. Ella en su libro, “Volver al Amor. Basado en los principios de Un curso de milagros.”, nos explica lo que esa segunda vez sintió:

 “Esa vez supe inmediatamente que el Curso tenía algo muy importante que enseñarme. Usaba los términos cristianos tradicionales, pero en sentidos decididamente no tradicionales, no religiosos. Me impresionó, como le ocurre a la mayoría de la gente, la profunda autoridad de su voz. Me respondía preguntas que yo había empezado a considerar sin respuesta. Hablaba de Dios en una brillante terminología psicológica, poniendo a prueba mi inteligencia sin insultarla jamás. Suena un poco a frase hecha lo que voy a decir, pero me sentí como si hubiera llegado a buen puerto…

Para mí, Un curso de milagros no fue simplemente una lectura más. Fue mi maestro personal, mi senda de salida del infierno. Cuando empecé a leerlo y hacer los ejercicios que proponía, sentí casi inmediatamente que dentro de mí se producían cambios positivos. Me sentía feliz. Sentía que empezaba a calmarme. Comencé a entenderme a mí misma, a tener algún atisbo de por qué mis relaciones habían sido tan dolorosas, por qué nunca podía continuar con nada, por qué aborrecía mi cuerpo. Y, lo más importante, comencé a tener cierta sensación de que podría cambiar. Al estudiar el Curso se desataron en mi interior enormes cantidades de energía y esperanza, de una energía que día tras día se había ido volviendo más y más autodestructiva.”

Ciertamente, yo también he experimentado que nuestras energías autodestructivas se transforman y pueden desatarse; permitiéndonos dirigirnos, ahora, hacía buen puerto. Aunque en realidad, como dijo Fernando Martínez en  la charla del pasado viernes, UCDM dura toda una vida.

Fernando hablaba de UCDM con un ejemplar del libro entre sus manos. Un libro ya viejo, donde las letras doradas de la portada apenas se apreciaban, donde las marcas asomaban para mostrar las páginas que podían ser interesantes y donde las palabras subrayadas de diferentes maneras eran más de las que quedaban sin subrayar. Comentó algo sobre su relación con el libro. Y ese comentario un tanto asombroso, pero motivador al mismo tiempo, es el que te anima a seguir realizando tu propia incursión en UCDM.

Una incursión que se puede hacer tediosa, imposible y al mismo tiempo intensa, inevitable. Fernando facilita el Curso con sus encuentros, porque nos explica su propia experiencia. Y de manera práctica nos da las herramientas para trabajar las ideas difíciles que nos pide aplicar el Curso.

En los encuentros se realizarán las aclaraciones prácticas de los 31 capítulos del libro de TEXTO que está incluido en UCDM (El libro de UCDM de las ediciones en un solo volumen constan de tres libros: Texto, Libro de ejercicios y Manual para el maestro).

Con estas aclaraciones trabajaremos el desapego y la aceptación con uno mismo; porque todo es un reflejo de nuestra mente. De tal manera que las situaciones de la vida, interpretadas en nuestra mente como nos mencionó Fernando, pueden causarnos un impacto emocional que puede manifestarse en enfermedad.

Este tema despertó mucho interés entre los asistentes. Por ello, hablamos de Biodescodificación y de Bioneuroemoción. Terapias que Juanjo Valero, conferenciante de UCDM y especialista en Bioneuroemoción, aplica precisamente en nuestro centro.

Curiosamente Juanjo y Fernando, sin conocerse, se van siguiendo respetuosamente; apareciendo en los mismos lugares, en diferentes momentos, para efectuar sus respectivas charlas.

Ahora Fernando tiene prevista una gira por Latinoamérica. Nosotros antes de su partida podemos aprovechar sus encuentros en SATEM los viernes de 19:00 a 21:00. Así crearemos un grupo de estudio que pueda trabajar de manera práctica este libro.

Gracias por tu interés.

Esperamos que formes parte de este grupo.

Un saludo,

José Maria Nebot López, responsable del equipo humano de SATEM

Osteopatía Craneal para un Bebé con Plagiocefalia

PORTADA

La llegada de un bebé es algo maravilloso. Tal vez porque, en cierta manera, nos recuerda nuestros primeros pasos de vida. La fragilidad de esta etapa puede causar cólicos del lactante, trastornos de psicomotricidad, de sueño, de alimentación, problemas musculoesqueléticos, estrabismo, hiperactividad o asimetría craneal como la plagiocefalia.

La responsabilidad de trabajar con estos seres tan pequeños es grande. Acercarnos a bebés e infantes a través de la osteopatía craneal nos aporta una dimensión terapéutica muy especial. Como terapeutas, tenemos que dar un gran paso. Este paso está dirigido hacia la presencia, la escucha permanente, el saber estar en el presente y hacia la conexión con el amor incondicional.

COLOCANDO PRESA
Colocación de las presas manuales para realizar Osteopatía Craneal

Esa pequeña persona debe rodearse ante todo de amor incondicional. Parece obvio e incluso lógico pensar que un bebé encontrará ese amor incondicional en su entorno. Pero no siempre es así. Esto le puede desestructurar y hacer perder la armonía inherente de sus tejidos, de su frágil cuerpecito y del equilibrio de este ser en desarrollo. Además, en ocasiones aunque pueda parecer que el amor rodea a la pequeña criatura, tal vez un cúmulo de experiencias vividas durante el embarazo o el parto pueden ocasionar la desestructuración, el desequilibrio y la desarmonía. Esta desestructuración puede causar  los trastornos que había mencionado al principio del artículo.

Me puedo centrar en cualquiera de estas alteraciones para explicar la responsabilidad que se asume cuando se trata un bebé, pero hoy os hablaré de la asimetría craneal. Concretamente de la PLAGIOCEFALIA.

PLAGIOCEFALIA.jpg
Evolución de un bebé con plagiocefalia al ser tratado con Osteopatía Craneal

Un ejemplo de ello, lo tengo en mi consulta, es el caso del bebé de cinco meses que últimamente tengo entre mis manos.

HECTOR MIRANDO

Es el pequeño de dos hermanos. Su familia lo quiere con locura. Su hermano, de 3 añitos, lo adora. Sus padres le transmiten un amor inmenso. Él es un bebé precioso, rodeado de amor. Pero que nació con ayuda de ventosas. Posiblemente la experiencia vivida en el parto le ha llevado a padecer una plagiocefalia (deformidad del cráneo ocasionando que el cráneo pierda su redondez, se vea comprimido diagonalmente y tome forma de paralelogramo en alguna parte del mismo).

Mi labor como osteópata es ayudar a poner esa cabecita toda redondeada y simétrica.

Técnicamente centrar el esfenoides con relación al occipital y corregir una lesión de strain lateral (esguince de la articulación esfeno-basilar). Este tipo de lesiones cuando no son corregidas pueden ocasionar problemas de audición, tortícolis, estrabismo del ojo…

HECTOR RIE MANIOBRA
Presa de manos en esfenoides y occipital

Pero, tranquilos, nuestro pequeño ha evolucionado muy bien con el tratamiento recibido. Después de algunas sesiones y viendo la evolución de la forma de la cabecita de nuestro protagonista, podemos estar contentos y tener la certeza de que la asimetría que presentaba su cráneo no le va a producir ninguna alteración. Esta asimetría ha sido corregida en gran medida.

Nuestros suaves maniobras manuales en la frágil y dúctil cabecita del bebé han ido permitiendo que se liberen las restricciones o bloqueos. El bebé, mediante nuestra actitud de “estar” con él en lugar de “hacer” algo con él o con sus tejidos, ha activado su potencial curativo permitiéndole que establezca contacto con la armonía del cuerpo y con la salud que le es inherente.

Para ello, hemos mantenido ese trato amable, prudente, delicado, efectivo…

HECTOR TOCANDO
La Osteopatía Craneal en el bebé es un intercambio comunicativo

Buscando la sonrisa, la comunicación y la armonía. Nuestros encuentros han logrado la evolución necesaria para evitar otras medidas terapéuticas.

Hemos evitado maneras más drásticas de tratamiento, como la aplicación de la banda ortopédica o del casco ortopédico. Además, siempre, hemos trabajado con cautela, manteniendo la comunicación entre bebé y osteópata, pidiendo permiso:

– ¿Quién te va a tratar hoy?

QUÉ DICE
La comunicación del bebé y el osteópata es importante y sincera

Buscando esa respuesta alegre, esa complicidad, esa comunicación mutua entre dos seres. Dejándonos que el también nos toque si hace falta. Porque a veces su mirada, su gesto indica la demanda de querernos expresar que el también, como no, nos quiere y nos tiene que tocar.

HECTOR TOCA CLARO
Su expresión viene a decir – Yo también te toco la cabeza-

Las sesiones se han convertido en un cómodo gesto que ha disipado temores e inquietudes. De esta manera el trastorno, que en un momento dado pudo adquirir su importancia, se ha convertido en una mera anécdota.  Algo que me brindó la oportunidad de realizar un tratamiento, un intercambio, un diálogo, una comunicación con este hermoso, pequeño y maravilloso ser.

En nombre de SATEM doy las gracias a las Mamás y los Papás que confían el tratamiento de sus hijos en  nuestro centro. Y sobre todo, agradecemos la colaboración de esta familia que ha permitido y facilitado este pequeño reportaje fotográfico que ilustra el artículo.

José M. Nebot López

 

“Carpe Diem” antes de la propia necrológica

carpe diem

Todos  lo sabemos, una necrológica, es un artículo que informa dándonos la noticia del fallecimiento reciente de una persona. Este artículo lo escribo para destacar la partida de un ser muy apreciado por mí. Pero también, quiere replantear una cuestión, en la cual, todos deberíamos hacer hincapié. Creo que la vida deberíamos vivirla cumpliendo la premisa: Carpe Diem.

El poeta latino Horacio (65aC a 8dC), dijo:

“Carpe Diem (aprovecha el día presente). Palabras que nos recuerdan que la vida es corta y debemos apresurarnos a gozar de ella.”

La mañana del viernes día 15 de abril de 2016, en el teléfono móvil, recibí una llamada. Todavía estaba en casa. Preparándome para ir a mi trabajo en el centro, dedicado a la salud, SATEM. Sin saber quién puede buscarme tan temprano. Descuelgo. Es una voz conocida. Intenta explicarme. Sé disculpa. Al no tenerme en su  Whatsapp, no me aviso antes. Su marido ha estado ingresado. Pero, todo se ha complicado. El desenlace esperado se ha precipitado. La enfermedad de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) ha vencido.

Esta enfermedad es de las más crueles. No se conforma con llevar la etiqueta de enfermedad terminal y saber que en unos tres años ganará la guerra que te ha declarado. Ella te plantea un sin fin de batallas, tú intentas ganarlas haciendo las adaptaciones necesarias. Pero, ella lo sabe, actualmente no hay cura ni tratamiento que detenga su avance progresivo, imparable, devastador y despiadado. Te paraliza lentamente. Te quita independencia. Te roba tu autonomía.

En esta lucha sin tregua, primero, cojeas. Luego, empiezas a necesitar un bastón. Después, unas férulas que sujeten tus pies. Más tarde, unas muletas. Un caminador. Una silla de ruedas. Tu tronco llega a no sostenerte. Tienes fasciculaciones, esos calambres involuntarios que anuncian que un nuevo músculo dejará de funcionar. Un respirador acaba ayudándote a meter el oxigeno en tu cuerpo. Por si eso no fuera suficiente, tu habla, también se ve afectada. Lo duro de todo ello es que tu intelecto está intacto. Te das cuenta de todo tu deterioro. Te has ido transformando en prisionero de tu cuerpo. Ingerir alimento te cuesta. Las palabras no las puedes pronunciar claramente. Acabando incomunicado.

Te das cuenta de que los seres que te rodean te tienen que ayudar en todo. Entonces, es cuando el ser humano es capaz de mostrar lo mejor de sí mismo; hasta el último día.

Para JORDI ROCABERT I IBORRA ese último día fue el 14 de abril de 2016.

En mi cabeza todavía resuenan las palabras, de su mujer, a través del teléfono móvil:

– No hace falta que vengas, sólo te he llamado para que sepas lo ocurrido.

Yo todavía no sé cómo tengo el día, pero pregunto a qué hora será la ceremonia. Me organizó. A las 15:15 estoy en el tanatorio. Abrazos, lágrimas, palabras, consuelos, reencuentros, miradas, entradas y salidas. Su cuerpo tras el cristal esta inmóvil, frio, sin aliento. La palabra justa para describir el cuerpo que reposa en esta pequeña habitación intima, privada es: muerto.

En estos momentos quisiera tener el conocimiento de Elisabeth Kübler-Ros que tanto sabía de estos temas. Esta mujer hubiera hablado de cómo la vida es una rueda o mejor dicho una espiral continua. Donde la muerte sólo representa la desaparición del cuerpo físico. Pero, donde nuestro ser espiritual no deja de evolucionar. Manteniendo un aprendizaje continuo que necesita de las experiencias de nuestras vidas terrenales que iniciamos en nuestros nacimientos. Cada uno de nosotros nace con un propósito. Lo único que tenemos que hacer es sacar lo mejor de nosotros mismos en cada momento de nuestras vidas, en cada situación.

“Es muy importante que hagáis lo que de verdad os importe… Sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca.” Elisabeth Kübler-Ros (8 julio 1926 a 24 agosto 2004).

Pero yo no dedico mi vida al cuidado de enfermos terminales. Sin embargo, sí que me dedico a aliviar el sufrimiento humano. Ahora pienso, el cuerpo de Jordi, no volverá a tener sufrimiento.

El féretro avanza delante. Trasportando el cuerpo sin vida del que ya no sufre. Un montón de personas caminamos tras él. Dirigiéndonos a la capilla, donde se realizará la ceremonia. Al entrar se nos da una tarjeta recordatorio.

La foto de un camino en el bosque. Sus márgenes llenos de musgo. Repletos de frondosos árboles verdes. Piedras en el camino. Marrones y grises guijarros lo cubren. Al final, una curva en el centro de la imagen. El color ya no es verde, ni marrón. Diría que una luz brillante debe estar marcando el camino.  La vuelta de esa curva presenta otro color. La imagen en su centro se ha transformado en una foto en blanco y negro. Pero predomina el blanco, con ligeros grises que dibujan los setos y los majestuosos árboles. Unas líneas, en letras blancas, de Pere casaldàliga; dicen:

“Al final del camí em diran:

Has viscut?

Has estimat?

i jo, sense dir res,

obriré el meu cor ple de noms.”

Estoy seguro, en su corazón, están los nombres de todos aquellos que compartieron momentos con él. Un día, me acompañó a comprar un ordenador. Otro día, me aconsejó cómo debería ser mi nuevo móvil. Incluso, varias veces, me ha ayudado a quitar algún virus del ordenador. Ahora, tengo instalado el antivirus que él me recomendó.

Dentro de la capilla. Una mujer realiza un discurso emotivo. Donde hace hincapié en estas pequeñas cosas que Jordi hacia por los demás, desinteresadamente. También, se menciona su pasión por los coches, las tecnologías, ordenadores y móviles. Comenta su sentido del humor, su gusto por el buen vino, la buena mesa y su sobremesa con los momentos para compartir. Sin olvidar, mencionar, su amor. La Dolors que desde los 13 años, toda una vida, han estado uno al lado del otro. Entonces, para ella ¿qué queda? …

El verso de Miquel Martí i Pol, en el reverso de la tarjeta:

“Em costa imaginar-te

absent per sempre,

tants records de tu

se m’acumulen,

que ni deixen espai

ala tristesa,

i et visc intensament

sense tenir-te.”

Seguramente, los recuerdos…

Sí, así es.

Por eso, la mujer detiene su discurso. Dejándonos escuchar una canción. La del grupo Sau, “Boig Per Tu”.

sau

Es una canción de amor.

El amor de estas dos personas ha formado una familia. Ella, él y su segunda Lola; la madre de ella. Son las personas que he conocido como una pequeña unidad familiar que convivía en un mismo hogar.

A mi mente viene la imagen de dos personas, apoyándose. Ayudándose. Compartiendo. Imagino aquellos momentos en la playa. Las escapadas cortas, en el hotelito de sus amigos de Pineda, cerca del mar. Sus salidas al cine, para ver una película, juntos.

Seguro que disfrutaron de muchas películas. Algunas gustaron, otras no tanto. Pudieron reír con varias, tal vez llorar. Incluso algún mensaje aprender.

Porque sí, hay películas que transmiten un mensaje. Como el que nos llega de la película “El Club de los Poetas Muertos”. Donde, el fallecido actor, Robin Williams interpreta el papel de un profesor de literatura. La acción se desarrolla en una prestigiosa universidad del Reino Unido. Donde el Sr. Keating, consigue con sus clases dinámicas, captar la atención de los alumnos de una manera impresionante. Quiere, además, dejarles el legado de una premisa:

“Carpe Diem, aprovechad el momento haced que vuestra vida sea extraordinaria.”

Creo que todos deberíamos aprender el mensaje que a mí me transmite lo que he sentido en esta historia que os explico. Este mensaje, atraviesa mi mente, me hace pensar que…

La mejor manera de alejarnos de la preocupación y el sufrimiento es viviendo el momento presente.

Es el mismo mensaje que transmite la película “El Club de los Poetas Muertos”. Donde Robin Williams, el fallecido actor, interpreta el papel de un profesor de literatura. La acción se desarrolla en una prestigiosa universidad del Reino Unido. Donde el Sr. Keating consigue con sus clases dinámicas captar la atención de los alumnos de una manera impresionante. Quiere además dejarles el legado de una premisa:

“Carpe Diem, aprovechad el momento haced que vuestra vida sea extraordinaria.”

La escena en la cual hace su presentación es fascinante. Los alumnos llegan a una clase y no conocen al profesor. Se preguntan, entre ellos, si saben algo de él. Pero nadie sabe nada. El profesor de literatura, John Keating, aparece en el aula silbando y paseándose por ella con una carpeta en la mano. Se va de clase. Los  alumnos le siguen al pasillo. Se presenta de forma original, citando la frase que el poeta Walt Whitman en una ocasión dedico al presidente Abraham Lincoln. Con voz profunda dice:

“- ¡Oh! ¡Capitán, mi capitán!”

Hace sonreír a los alumnos. Les cuenta cómo era de joven. Lo que solía hacer. También, les dice, a estos jóvenes, que habrán el libro de himnos y les hace leer unos versos Robert Herrick.

“Coged las rosas mientras podáis,

ya que veloz el tiempo vuela,

y la misma flor que sonríe hoy,

mañana estará muerta.”

Entonces les explica que la expresión latina de ese sentimiento es:

“Carpe Diem.”

Y les pregunta:

“- Bien ¿Quién sabe qué significa eso?”

La respuesta no se hace esperar, levantando la mano uno de los alumnos contesta:

“- Carpe Diem, es: Aprovecha el día.”

 John Keating, el profesor, explica contundentemente el sentido de “aprovechar el día”, de “coged las rosas mientras podáis”; diciéndoles el por qué:

“- Porque seremos  pasto de los gusanos. Porque, lo crean o no, todos los que estamos en esta sala un día dejaremos de respirar, nos enfriaremos  y moriremos…”

Entonces quiso que conocieran el legado que nos dejan los que han pasado por nuestras mismas situaciones, aquellos que ahora son fertilizantes. Quiso que se acercaran a una foto y que escucharan susurrar su legado. Y con voz tenue:

“- Escuchen. ¿Lo escuchan?

(Susurrando llego a decirles)  Caarpee…

¿Lo escuchan?

(Susurrando) Carpe. Carpe Diem. Aprovechen el día…

Hagan de sus vidas algo extraordinario.”

El mensaje que debemos aprender es, simplemente, este:

“Carpe Diem, aprovechad el momento haced que vuestra vida sea extraordinaria.”

José M. Nebot López

OSTEOPATÍA CRANEAL

OSTEOPATIA

La osteopatía craneal puede ayudar a resolver todos aquellos problemas que tienen que ver con desarreglos en los sistemas nerviosos, endocrino, gastrointestinal, cardiovascular, respiratorio y musculoesquelético. También contribuye a mejorar los problemas que afectan a los órganos sensoriales: el oído, la vista, el olfato y el gusto.

Hablar de osteopatía craneal es remontarnos a la historia de la osteopatía. Entonces tenemos que viajar a principios del siglo pasado. Concretamente, debemos situarnos en un recóndito pueblecito norteamericano.

 Allí, durante una de aquellas tardes de calor sofocante. Andrew, un niño que se dejo guiar por su instinto, intentaba remitir uno de sus habituales dolores de cabeza. Mientras se balanceaba en su hamaca procuraba que el borde de la tela presionase ligeramente su nuca. Así lo hacía, hasta que el dolor remitía. Este fue el nacimiento de la osteopatía. Al menos así lo recuerda el Dr. Andrew Taylor Still.

En 1874 Andrew Taylor Still (1828-1927) presentó por primera vez su filosofía y práctica osteopática. Él había sido un antiguo médico militar, que empezó a dudar de la medicina oficial en 1864 al perder a tres de sus hijos en el curso de una epidemia de meningitis cerebroespinal.

Tras esa trágica experiencia, se apoyo en una única certeza para él. Creía en la existencia de Dios y le parecía imposible que este último pudiese dejar sin defensas naturales a su más perfecta criatura, el ser humano.

Entonces, recordó aquella experiencia del niño que fue. Si, aquel niño que paliaba los dolores de cabeza con ligeras presiones, provocadas por la tela de una hamaca.

Comenzó a estudiar el mejor medio para preparar al hombre a enfrentarse con la enfermedad. Esto le llevo a recuperar las manipulaciones que había visto practicar en los pueblos de su comarca y que lograban aliviar múltiples dolencias. Descubrío que donde había movimiento  de huesos, músculos y órganos del cuerpo; había también vida y esta tiende a buscar un orden natural.

Llego al convencimiento de: “que cuando toda  las partes del cuerpo están en orden, tenemos salud. Cuando no lo están, estamos enfermos. El trabajo del osteópata es restablecer la situación normal del organismo a partir de una situación anormal: recobrando la salud”[1]

Partiendo de estas conclusiones, se encargó de desarrollar la osteopatía. Esta terapia es manual. Pero a la vez es respetuosa y global. Una de sus ramas es la terapia sacrocraneal, también llamada osteopatía craneal. Ella se encarga de recuperar los saludables movimientos involuntarios del cuerpo, sobre todo, en el cráneo y en la columna. El osteópata craneal, a través de ligeros contactos manuales con el cuerpo del paciente, recopila información para saber el estado global, determinando cómo se encuentra el paciente.

A partir de ese momento, y mediante técnicas manuales realizadas con delicadeza y suavidad, va devolviendo la movilidad a todo el organismo. De esta manera, los pacientes, recuperan los movimientos armónicos e involuntarios con la fuerza necesaria para recobrar el camino hacia la salud.

Tras someterse a una de estas sesiones, en las que se alivian nuestros dolores y se equilibran la energía y el sistema nervioso, la sensación es de paz, armonía y orden.

El cuerpo de los pacientes y las tensiones que éstos acumulaban son relajados. Solo han servido, en esta ocasión, como indicios que delatan dónde se encuentra el origen del problema sufrido por cada uno de los pacientes.

Cabe destacar que en bebés y niños se consiguen muy buenos resultados debido a la flexibilidad de su estructura ósea. Los huesos de los bebés, en el momento del parto, se montan unos sobre otros para poder pasar por el canal del parto. El osteópata craneal defiende la idea que este proceso natural constituye la primera terapia craneal que recibe el ser humano. Podríamos hablar largo y tendido sobre que ocurre cuando el parto tiene complicaciones.

El hecho es que antes de nacer y cuando nacemos, el organismo suele estar sano y la mente despierta, pero a lo largo de la vida, a través de los golpes psíquicos y emocionales que sufrimos en nuestro camino diario; olvidamos esa pureza y perdemos nuestro equilibrio. La osteopatía craneal se encarga de reconectarnos de nuevo con ese estado original.

De todas maneras nunca diré que esta terapia es la panacea. Lo cierto es que muchos osteópatas recomiendan y aconsejan ejercicios añadidos, incluso meditación. Porque lo más importante es esa actitud innata del ser humano en encontrar el propio equilibrio que nos devuelve la armonía. Eso es lo que nos predispone a encontrar el camino de la salud.

José M. Nebot López

[1] Osteopathy Research and Practice, 1910.