Osteopatía Craneal para un Bebé con Plagiocefalia

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La llegada de un bebé es algo maravilloso. Tal vez porque, en cierta manera, nos recuerda nuestros primeros pasos de vida. La fragilidad de esta etapa puede causar cólicos del lactante, trastornos de psicomotricidad, de sueño, de alimentación, problemas musculoesqueléticos, estrabismo, hiperactividad o asimetría craneal como la plagiocefalia.

La responsabilidad de trabajar con estos seres tan pequeños es grande. Acercarnos a bebés e infantes a través de la osteopatía craneal nos aporta una dimensión terapéutica muy especial. Como terapeutas, tenemos que dar un gran paso. Este paso está dirigido hacia la presencia, la escucha permanente, el saber estar en el presente y hacia la conexión con el amor incondicional.

COLOCANDO PRESA
Colocación de las presas manuales para realizar Osteopatía Craneal

Esa pequeña persona debe rodearse ante todo de amor incondicional. Parece obvio e incluso lógico pensar que un bebé encontrará ese amor incondicional en su entorno. Pero no siempre es así. Esto le puede desestructurar y hacer perder la armonía inherente de sus tejidos, de su frágil cuerpecito y del equilibrio de este ser en desarrollo. Además, en ocasiones aunque pueda parecer que el amor rodea a la pequeña criatura, tal vez un cúmulo de experiencias vividas durante el embarazo o el parto pueden ocasionar la desestructuración, el desequilibrio y la desarmonía. Esta desestructuración puede causar  los trastornos que había mencionado al principio del artículo.

Me puedo centrar en cualquiera de estas alteraciones para explicar la responsabilidad que se asume cuando se trata un bebé, pero hoy os hablaré de la asimetría craneal. Concretamente de la PLAGIOCEFALIA.

PLAGIOCEFALIA.jpg
Evolución de un bebé con plagiocefalia al ser tratado con Osteopatía Craneal

Un ejemplo de ello, lo tengo en mi consulta, es el caso del bebé de cinco meses que últimamente tengo entre mis manos.

HECTOR MIRANDO

Es el pequeño de dos hermanos. Su familia lo quiere con locura. Su hermano, de 3 añitos, lo adora. Sus padres le transmiten un amor inmenso. Él es un bebé precioso, rodeado de amor. Pero que nació con ayuda de ventosas. Posiblemente la experiencia vivida en el parto le ha llevado a padecer una plagiocefalia (deformidad del cráneo ocasionando que el cráneo pierda su redondez, se vea comprimido diagonalmente y tome forma de paralelogramo en alguna parte del mismo).

Mi labor como osteópata es ayudar a poner esa cabecita toda redondeada y simétrica.

Técnicamente centrar el esfenoides con relación al occipital y corregir una lesión de strain lateral (esguince de la articulación esfeno-basilar). Este tipo de lesiones cuando no son corregidas pueden ocasionar problemas de audición, tortícolis, estrabismo del ojo…

HECTOR RIE MANIOBRA
Presa de manos en esfenoides y occipital

Pero, tranquilos, nuestro pequeño ha evolucionado muy bien con el tratamiento recibido. Después de algunas sesiones y viendo la evolución de la forma de la cabecita de nuestro protagonista, podemos estar contentos y tener la certeza de que la asimetría que presentaba su cráneo no le va a producir ninguna alteración. Esta asimetría ha sido corregida en gran medida.

Nuestros suaves maniobras manuales en la frágil y dúctil cabecita del bebé han ido permitiendo que se liberen las restricciones o bloqueos. El bebé, mediante nuestra actitud de “estar” con él en lugar de “hacer” algo con él o con sus tejidos, ha activado su potencial curativo permitiéndole que establezca contacto con la armonía del cuerpo y con la salud que le es inherente.

Para ello, hemos mantenido ese trato amable, prudente, delicado, efectivo…

HECTOR TOCANDO
La Osteopatía Craneal en el bebé es un intercambio comunicativo

Buscando la sonrisa, la comunicación y la armonía. Nuestros encuentros han logrado la evolución necesaria para evitar otras medidas terapéuticas.

Hemos evitado maneras más drásticas de tratamiento, como la aplicación de la banda ortopédica o del casco ortopédico. Además, siempre, hemos trabajado con cautela, manteniendo la comunicación entre bebé y osteópata, pidiendo permiso:

– ¿Quién te va a tratar hoy?

QUÉ DICE
La comunicación del bebé y el osteópata es importante y sincera

Buscando esa respuesta alegre, esa complicidad, esa comunicación mutua entre dos seres. Dejándonos que el también nos toque si hace falta. Porque a veces su mirada, su gesto indica la demanda de querernos expresar que el también, como no, nos quiere y nos tiene que tocar.

HECTOR TOCA CLARO
Su expresión viene a decir – Yo también te toco la cabeza-

Las sesiones se han convertido en un cómodo gesto que ha disipado temores e inquietudes. De esta manera el trastorno, que en un momento dado pudo adquirir su importancia, se ha convertido en una mera anécdota.  Algo que me brindó la oportunidad de realizar un tratamiento, un intercambio, un diálogo, una comunicación con este hermoso, pequeño y maravilloso ser.

En nombre de SATEM doy las gracias a las Mamás y los Papás que confían el tratamiento de sus hijos en  nuestro centro. Y sobre todo, agradecemos la colaboración de esta familia que ha permitido y facilitado este pequeño reportaje fotográfico que ilustra el artículo.

José M. Nebot López

 

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“Carpe Diem” antes de la propia necrológica

carpe diem

Todos  lo sabemos, una necrológica, es un artículo que informa dándonos la noticia del fallecimiento reciente de una persona. Este artículo lo escribo para destacar la partida de un ser muy apreciado por mí. Pero también, quiere replantear una cuestión, en la cual, todos deberíamos hacer hincapié. Creo que la vida deberíamos vivirla cumpliendo la premisa: Carpe Diem.

El poeta latino Horacio (65aC a 8dC), dijo:

“Carpe Diem (aprovecha el día presente). Palabras que nos recuerdan que la vida es corta y debemos apresurarnos a gozar de ella.”

La mañana del viernes día 15 de abril de 2016, en el teléfono móvil, recibí una llamada. Todavía estaba en casa. Preparándome para ir a mi trabajo en el centro, dedicado a la salud, SATEM. Sin saber quién puede buscarme tan temprano. Descuelgo. Es una voz conocida. Intenta explicarme. Sé disculpa. Al no tenerme en su  Whatsapp, no me aviso antes. Su marido ha estado ingresado. Pero, todo se ha complicado. El desenlace esperado se ha precipitado. La enfermedad de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) ha vencido.

Esta enfermedad es de las más crueles. No se conforma con llevar la etiqueta de enfermedad terminal y saber que en unos tres años ganará la guerra que te ha declarado. Ella te plantea un sin fin de batallas, tú intentas ganarlas haciendo las adaptaciones necesarias. Pero, ella lo sabe, actualmente no hay cura ni tratamiento que detenga su avance progresivo, imparable, devastador y despiadado. Te paraliza lentamente. Te quita independencia. Te roba tu autonomía.

En esta lucha sin tregua, primero, cojeas. Luego, empiezas a necesitar un bastón. Después, unas férulas que sujeten tus pies. Más tarde, unas muletas. Un caminador. Una silla de ruedas. Tu tronco llega a no sostenerte. Tienes fasciculaciones, esos calambres involuntarios que anuncian que un nuevo músculo dejará de funcionar. Un respirador acaba ayudándote a meter el oxigeno en tu cuerpo. Por si eso no fuera suficiente, tu habla, también se ve afectada. Lo duro de todo ello es que tu intelecto está intacto. Te das cuenta de todo tu deterioro. Te has ido transformando en prisionero de tu cuerpo. Ingerir alimento te cuesta. Las palabras no las puedes pronunciar claramente. Acabando incomunicado.

Te das cuenta de que los seres que te rodean te tienen que ayudar en todo. Entonces, es cuando el ser humano es capaz de mostrar lo mejor de sí mismo; hasta el último día.

Para JORDI ROCABERT I IBORRA ese último día fue el 14 de abril de 2016.

En mi cabeza todavía resuenan las palabras, de su mujer, a través del teléfono móvil:

– No hace falta que vengas, sólo te he llamado para que sepas lo ocurrido.

Yo todavía no sé cómo tengo el día, pero pregunto a qué hora será la ceremonia. Me organizó. A las 15:15 estoy en el tanatorio. Abrazos, lágrimas, palabras, consuelos, reencuentros, miradas, entradas y salidas. Su cuerpo tras el cristal esta inmóvil, frio, sin aliento. La palabra justa para describir el cuerpo que reposa en esta pequeña habitación intima, privada es: muerto.

En estos momentos quisiera tener el conocimiento de Elisabeth Kübler-Ros que tanto sabía de estos temas. Esta mujer hubiera hablado de cómo la vida es una rueda o mejor dicho una espiral continua. Donde la muerte sólo representa la desaparición del cuerpo físico. Pero, donde nuestro ser espiritual no deja de evolucionar. Manteniendo un aprendizaje continuo que necesita de las experiencias de nuestras vidas terrenales que iniciamos en nuestros nacimientos. Cada uno de nosotros nace con un propósito. Lo único que tenemos que hacer es sacar lo mejor de nosotros mismos en cada momento de nuestras vidas, en cada situación.

“Es muy importante que hagáis lo que de verdad os importe… Sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca.” Elisabeth Kübler-Ros (8 julio 1926 a 24 agosto 2004).

Pero yo no dedico mi vida al cuidado de enfermos terminales. Sin embargo, sí que me dedico a aliviar el sufrimiento humano. Ahora pienso, el cuerpo de Jordi, no volverá a tener sufrimiento.

El féretro avanza delante. Trasportando el cuerpo sin vida del que ya no sufre. Un montón de personas caminamos tras él. Dirigiéndonos a la capilla, donde se realizará la ceremonia. Al entrar se nos da una tarjeta recordatorio.

La foto de un camino en el bosque. Sus márgenes llenos de musgo. Repletos de frondosos árboles verdes. Piedras en el camino. Marrones y grises guijarros lo cubren. Al final, una curva en el centro de la imagen. El color ya no es verde, ni marrón. Diría que una luz brillante debe estar marcando el camino.  La vuelta de esa curva presenta otro color. La imagen en su centro se ha transformado en una foto en blanco y negro. Pero predomina el blanco, con ligeros grises que dibujan los setos y los majestuosos árboles. Unas líneas, en letras blancas, de Pere casaldàliga; dicen:

“Al final del camí em diran:

Has viscut?

Has estimat?

i jo, sense dir res,

obriré el meu cor ple de noms.”

Estoy seguro, en su corazón, están los nombres de todos aquellos que compartieron momentos con él. Un día, me acompañó a comprar un ordenador. Otro día, me aconsejó cómo debería ser mi nuevo móvil. Incluso, varias veces, me ha ayudado a quitar algún virus del ordenador. Ahora, tengo instalado el antivirus que él me recomendó.

Dentro de la capilla. Una mujer realiza un discurso emotivo. Donde hace hincapié en estas pequeñas cosas que Jordi hacia por los demás, desinteresadamente. También, se menciona su pasión por los coches, las tecnologías, ordenadores y móviles. Comenta su sentido del humor, su gusto por el buen vino, la buena mesa y su sobremesa con los momentos para compartir. Sin olvidar, mencionar, su amor. La Dolors que desde los 13 años, toda una vida, han estado uno al lado del otro. Entonces, para ella ¿qué queda? …

El verso de Miquel Martí i Pol, en el reverso de la tarjeta:

“Em costa imaginar-te

absent per sempre,

tants records de tu

se m’acumulen,

que ni deixen espai

ala tristesa,

i et visc intensament

sense tenir-te.”

Seguramente, los recuerdos…

Sí, así es.

Por eso, la mujer detiene su discurso. Dejándonos escuchar una canción. La del grupo Sau, “Boig Per Tu”.

sau

Es una canción de amor.

El amor de estas dos personas ha formado una familia. Ella, él y su segunda Lola; la madre de ella. Son las personas que he conocido como una pequeña unidad familiar que convivía en un mismo hogar.

A mi mente viene la imagen de dos personas, apoyándose. Ayudándose. Compartiendo. Imagino aquellos momentos en la playa. Las escapadas cortas, en el hotelito de sus amigos de Pineda, cerca del mar. Sus salidas al cine, para ver una película, juntos.

Seguro que disfrutaron de muchas películas. Algunas gustaron, otras no tanto. Pudieron reír con varias, tal vez llorar. Incluso algún mensaje aprender.

Porque sí, hay películas que transmiten un mensaje. Como el que nos llega de la película “El Club de los Poetas Muertos”. Donde, el fallecido actor, Robin Williams interpreta el papel de un profesor de literatura. La acción se desarrolla en una prestigiosa universidad del Reino Unido. Donde el Sr. Keating, consigue con sus clases dinámicas, captar la atención de los alumnos de una manera impresionante. Quiere, además, dejarles el legado de una premisa:

“Carpe Diem, aprovechad el momento haced que vuestra vida sea extraordinaria.”

Creo que todos deberíamos aprender el mensaje que a mí me transmite lo que he sentido en esta historia que os explico. Este mensaje, atraviesa mi mente, me hace pensar que…

La mejor manera de alejarnos de la preocupación y el sufrimiento es viviendo el momento presente.

Es el mismo mensaje que transmite la película “El Club de los Poetas Muertos”. Donde Robin Williams, el fallecido actor, interpreta el papel de un profesor de literatura. La acción se desarrolla en una prestigiosa universidad del Reino Unido. Donde el Sr. Keating consigue con sus clases dinámicas captar la atención de los alumnos de una manera impresionante. Quiere además dejarles el legado de una premisa:

“Carpe Diem, aprovechad el momento haced que vuestra vida sea extraordinaria.”

La escena en la cual hace su presentación es fascinante. Los alumnos llegan a una clase y no conocen al profesor. Se preguntan, entre ellos, si saben algo de él. Pero nadie sabe nada. El profesor de literatura, John Keating, aparece en el aula silbando y paseándose por ella con una carpeta en la mano. Se va de clase. Los  alumnos le siguen al pasillo. Se presenta de forma original, citando la frase que el poeta Walt Whitman en una ocasión dedico al presidente Abraham Lincoln. Con voz profunda dice:

“- ¡Oh! ¡Capitán, mi capitán!”

Hace sonreír a los alumnos. Les cuenta cómo era de joven. Lo que solía hacer. También, les dice, a estos jóvenes, que habrán el libro de himnos y les hace leer unos versos Robert Herrick.

“Coged las rosas mientras podáis,

ya que veloz el tiempo vuela,

y la misma flor que sonríe hoy,

mañana estará muerta.”

Entonces les explica que la expresión latina de ese sentimiento es:

“Carpe Diem.”

Y les pregunta:

“- Bien ¿Quién sabe qué significa eso?”

La respuesta no se hace esperar, levantando la mano uno de los alumnos contesta:

“- Carpe Diem, es: Aprovecha el día.”

 John Keating, el profesor, explica contundentemente el sentido de “aprovechar el día”, de “coged las rosas mientras podáis”; diciéndoles el por qué:

“- Porque seremos  pasto de los gusanos. Porque, lo crean o no, todos los que estamos en esta sala un día dejaremos de respirar, nos enfriaremos  y moriremos…”

Entonces quiso que conocieran el legado que nos dejan los que han pasado por nuestras mismas situaciones, aquellos que ahora son fertilizantes. Quiso que se acercaran a una foto y que escucharan susurrar su legado. Y con voz tenue:

“- Escuchen. ¿Lo escuchan?

(Susurrando llego a decirles)  Caarpee…

¿Lo escuchan?

(Susurrando) Carpe. Carpe Diem. Aprovechen el día…

Hagan de sus vidas algo extraordinario.”

El mensaje que debemos aprender es, simplemente, este:

“Carpe Diem, aprovechad el momento haced que vuestra vida sea extraordinaria.”

José M. Nebot López