LAS 10 ACTIVIDADES SALUDABLES PARA PRACTICAR EN INVIERNO

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El 21 de diciembre, es la noche más larga del año y el día más corto. A partir de esa fecha empezaremos a disfrutar de más sol, hasta el 21 de junio donde disfrutaremos del día con máximas horas de sol.

Pero lo importante es que nos planteemos, estos últimos días del año, como unas fechas para reflexionar sobre lo que ha pasado en todo el año. Qué hemos logrado, cómo nos hemos superado, cómo hemos madurado, qué nos ha faltado…

Es época de realizar examen de conciencia y empezar a despedirnos de lo que no necesitamos llevarnos a cuestas en el año nuevo.

Nos quedan pocos días para iniciar un nuevo año y tenemos que aprovechar para desechar todo lo que ya no queremos. Esto no solo incluye las cosas materiales. También es el momento de dejar ir enfados, rencores, resentimientos, frustraciones, penas, tristezas…

En este periodo invernal la naturaleza se nos aparece, aparentemente, más desconectada de la vida; su aspecto grisáceo y de tonos más apagados nos incita a pensar que está en un estado letárgico.

El ser humano, como fiel reflejo de la naturaleza,  le ocurre algo muy parecido. Para comprenderlo basta con la observación de lo que acontece a nuestro alrededor. Tenemos una falta de horas de luz, el frío, la humedad, las inclemencias climatológicas y la celebración de las fiestas navideñas.

Dicha celebración de la navidad, empezó a celebrarse a partir de la Edad Media, invita a estar en familia y con amigos allegados. Es una época del año que otras culturas ya celebraban con anterioridad. El típico árbol de navidad tiene un origen celta.

En la cultura celta el solsticio de invierno designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo.

En Escandinavia existía la tradición de celebrar este momento con bailes y fiestas. También se sacrificaba un cerdo en honor de Frey, dios del amor y la fertilidad, que según la creencia controlaba el tiempo y la lluvia.

Durante la festividad del solsticio de invierno para los celtas era tradicional quemar un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciones, en honor del nacimiento del nuevo sol. De esa tradición proceden los pasteles en forma de tronco (troncos de chocolate) que hoy en día se comen en Navidades.

Todas estas festividades las asociamos a imágenes intimistas y hacen que en este periodo del año sintamos la necesidad de recogimiento e interiorización, que nos apetezca más vivir de “puertas adentro” que hacia el exterior.

Las culturas orientales nos muestran que en invierno debemos cuidar específicamente al riñón, que se identifica con el frío, el color negro y una etapa de figurada “muerte” que dará lugar a un nuevo nacimiento cuando llegue la primavera.

Ese periodo de adormecimiento simulado que vemos en bosques y prados, esa fase Yin que está en todo su apogeo, es lo que traducido a nuestro microcosmos nos explica porqué, por lo general, nos sentimos menos eufóricos en invierno que en verano. Es el momento de conservar la energía y los recursos, de buscar el calor interior, el descanso, la reflexión y la recuperación.

El elemento que se asocia con el riñón es el agua, con el que se identifica el principio fundamental de la vida tal y como lo demuestra el hecho de que el cuerpo humano está compuesto en aproximadamente un 75% de este preciado líquido. Así mismo, el agua forma lo que podríamos llamar el “sistema circulatorio” de la Tierra al incluir la lluvia, la nieve que se acumula en las montañas, los ríos, los lagos, las corrientes, los mares y océanos y hasta las nubes.

Los riñones son los “gobernantes” del invierno, en ellos se almacena la esencia y ellos gobiernan todo lo que está retirado y dormido y todo lo que es acumulado. Ellos tienen un “ministro” la vejiga que con su papel desempeña la función pasiva de recibir los líquidos impuros reunidos por los riñones, los hace transitar y los expulsa. Cuando la energía del riñón y la vejiga están débiles, puede haber dificultades para retener la orina, ganas urgentes de orinar, llegando incluso a la incontinencia.

Anatómicamente el riñón gobierna los huesos, la médula y el cerebro, por ello cualquier problema óseo o una disminución de las facultades mentales puede suponer una llamada de auxilio de éste órgano que está gritándonos que algo en su territorio no anda bien. Respecto a su aspecto sensorial, el riñón comunica con las orejas permitiendo así el sentido del oído y la audición. No deja de ser curioso que oreja y riñón tengan una forma muy parecida, similar a su vez a la del embrión humano, que se desarrolla en un medio acuoso a través del cual se transmite el sonido.

Si bien el elemento agua se identifica con el plano emocional, en general la emoción predominante que depende de su buen estado es el miedo. Una actitud permanentemente temerosa ante la vida, la negatividad constante o las fobias, por ejemplo, pueden dañar la energía renal hasta tal punto que provoquen la aparición de lesiones orgánicas importantes.

Al igual que los seres vivos los órganos y entrañas cuentan con su parte psíquica, correspondiéndole al riñón ser la morada del “alma ejecutiva”. Se trata de la energía que nos da las ganas de vivir, de realizar las acciones que nos proponemos y de luchar por nuestros proyectos, al margen de la envergadura que tengan. Esta energía de riñón nos da fuerza y determinación, dicho de otro modo, es lo que llamamos “voluntad”.

Con la voluntad de ayudaros desde SATEM organizamos en esta época algunas actividades y terapias que están muy acordes con estar en armonía y concordancia con el momento de este ciclo climático. Tenemos que destacar las siguientes:

  1. Meditaciones
  2. Talleres de crecimiento personal a través de MOVIMIENTO
  3. Espacios de crecimiento personal a través del conocimiento de nuestra MENTE
  4. Espacios para practicar RISOTERAPIA
  5. Tratamientos de Auriculoterapia
  6. Tratamientos de Osteopatía Cráneo Sacra
  7. Tratamientos de Osteopatía Visceral
  8. Movimientos dinámicos para el invierno
  9. Movimientos conscientes que movilicen la energía para riñón y vejiga
  10. Yoga (haciendo hincapié en las posturas que actúan en riñón y vejiga)

¿Qué te parecen? ¿Tú qué actividad realizaras este invierno?

Comenta el artículo. Agradeceré los comentarios y los contestaré personalmente.

Saludos,

José Mª Nebot López

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